Mostrando las entradas con la etiqueta primeras palabras. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta primeras palabras. Mostrar todas las entradas

ecos en la oscuridad

domingo, noviembre 23, 2008

Finalmente lo abandonaste... Al principio me preguntaba quién de los dos sería el primero y luego pensaba en lo ridícula que me escuchaba... pero has sido tú señorito.

No se dónde estarás ni cómo ni porqué... no se. Nuestro último encuentro fue espantoso, fue como estar juntos por la fuerza y estar juntos de malas y luego de buenas y luego sólo no estuvimos más.

Te lo he dicho ya varias veces pero creo que no me he dado a entender. Te extraño mucho señorito. Y se que ahora soy una chica de horarios y tú un asalariado esquematizado pero no se vale perderte así sin más y yo qué y ach.

Ya no estás...

Ocupaciones

sábado, agosto 16, 2008

Y si... y si. 


Volví a empezar y a todo y a todo. Descubrí la raíz de mi azotamiento y ya por fin todo tiene nombre. Y si... no estoy enferma de algo mortal en los pulmones o corazón y sigo teniendo un huequito entre los dientes.

Sigo creyendo que es mejor alejarme un tiempo de mí... creo que soy muy mala influencia, sigo pensando que fue mejor estar lejos de esto y aquello, sigo temiendo a los nuevos sabores y me da pavor el día que ya nada sea igual.

Pero nada es igual.

Y parece por dentro que ya ni modo y parece también un camino chistoso que yo ni siquiera pensaba algún día siquiera mirar y heme aquí, ya más dentro que afuera y ya más lejos que cerca.

Ya todo tiene nombre y ese se supone es el inicio de las cosas... bueno, siempre es el inicio de las cosas y cuando uno muere es el inicio del fin y el fin... aparece sólo en las películas y los cuentos.

Ya las cosas son de colores, ya no sólo hay morado; ya las mañanas empiezan en la mañana y la noche a la hora de dormir. Ya me cansan las pláticas de nada y nada y las veces de fingir y ser "chido". Yo no soy chida, soy Victoria allá y nadie conoce mi doble identidad repartida entre mundos diversos que no se quieren conocer. Ya no soy nadie nadie, ya no se quien soy... y sí se, sólo hoy no.



 

Sólo un hola

viernes, noviembre 30, 2007

Todo Sexta-Feira -...
(Canción para escuchar mientras se lee este post)


Algo me dice que salte a la calle, que algún encuentro me espera. Hola. Ya sé que son las cinco de la mañana y hace frío y nadie piensa en los encuentros, pero con el destino esos sólo son detalles.

Aunque es un impulso muy fuerte he decidido quedarme en casa. Asumo que tendrá que ser un encuentro, pero me estoy acostumbrando a andar al lado del camino. Hoy quiero ver como sale el sol por detrás de los volcanes, decir: Hola. Hace años que no veo la silueta oscurecida de esos dos amantes bajo el efecto de la fría luz que todo lo revive y todo lo anuncia bajo el mutis de la aurora. Buenos días.

Tengo noches escuchando la misma canción de Belo Velloso. Siempre me enamoro de una canción y pasan días, meses y a veces hasta años para que la abandone. No sé para que pinta esta y no me preocupa. Una canción es un viaje a toda regla. Tal vez sólo quiero ponerle músiquita a mi encuentro.

También me pongo a pensar que este viaje que inicio al lado de tan bellas e inteligentes damas es una suerte de encuentro. Uno muy querido y deseable.

Quiero tocarte el alma, quiero saber los rescoldos de sus ensueños o quimeras; quiero oler el tenue murmullo del viento sobre su silueta, quiero enceguecerme con el pequeño rito de su superficie ante la luz que es el color. Quiero detenerme y mirarme en los vientos cenagosos de otros ojos, los ojos de tu alma. No sé cómo ni por qué, pero eso no es importante, sólo quiero que suceda ahora. Sólo eso quiero. Quiero sentarme un rato junto a ella, tu alma, y contarle cosas al oído, cosas que no sé y que a veces también apenas me ocurrirán, y quiero que tu alma roce sus labios en mi regazo y me cuente sus propias cosas. No sé cómo, pero quiero estar juntos, lado a lado, y presumir que pude tocar su rodilla con mi rodilla o que rocé su mano con mi mano, y mirar como los días decrecen para ir a donde nadie sabe y las madrugadas se inmolan para que los rayos del día nos alumbren las frentes mientras andamos, y todo es hermoso como las catástrofes o los rumores del otoño bajo mis párpados; ahora llueve ahí debajo, pero no me importa, el otoño bajo la lluvia es insuperable y siempre habrá días felices. Siempre, siempre, siempre, lo prometo, siempre.

Así que Hola.

 
Cajitas Chinas - by Templates para novo blogger